Si llevas algún tiempo entrenando, ya sabrás que aunque ya hayas terminado tu sesión deportiva, es pronto para relajarse del todo. Hay una gran cantidad de factores que influyen en el desarrollo y recuperación de tu cuerpo cuando el entrenamiento ha terminado. Para favorecer un aprovechamiento óptimo de tus sesiones, hay algunas prácticas que evitar, sobre todo tras un entrenamiento intenso o después de reincoporarte a la actividad física tras un tiempo de pausa. En este artículo vamos a centrarnos en los errores más comunes de cometer después de hacer ejercicio. ¡Toma nota!

Presta atención a los fallos que no debes cometer tras el entrenamiento

Sabemos que la emoción muchas veces puede contigo pero, ¡cuidado! Podrías poner en riesgo la salud de tus huesos y tus músculos. Toma buena nota de los errores que no deberías cometer tras ejercitarte en casa, en el gimnasio o al aire libre:

1. No beber ni comer

Si has sudado, necesitas hidratarte de nuevo. Parece evidente, pero es una regla sencilla que muchas personas no siguen. De hecho, lo ideal es beber agua durante el ejercicio, pero si no lo has hecho entonces, asegúrate de beber al terminar. El cuerpo humano está formado básicamente por agua y, especialmente tras entrenar, necesitas mantenerte hidratado. Además, es importante que lo que bebes sea agua, o en su defecto bebidas deportivas, con azúcares y minerales. Evita las bebidas energéticas, que están cargadas de estimulantes que no te harán ningún bien ahora que vuelves a casa.

Respecto a la comida, la mayoría de personas pierde el apetito después de una sesión intensa de ejercicio. Sin embargo, es muy recomendable comer algo ligero unos 20 minutos después de la sesión., como por ejemplo los snacks postentrenamientos que te recomendamos. Se trata de aportar a tus músculos proteínas e hidratos de carbono, que acelerarán su recuperación. Una barrita de cereales, fruta o incluso un sándwich son opciones muy buenas para tu bolsa de deporte. Esto te ayudará también a mantenerte activo el resto del día, lo que nos lleva al siguiente error.

2. No estirar o parar de golpe

Es muy común llegar agotado al final de una rutina particularmente dura, y dejarse caer sobre el primer sitio a mano. Debes evitar esto a toda costa, ya que tu cuerpo todavía está en calor y necesita bajar su ritmo gradualmente. Procura terminar tus sesiones de ejercicio con unos minutos de actividad suave y sosegada, que te ayude a bajar tus pulsaciones y normalizar tu respiración. Una vez llegues a casa, procura no asaltar inmediatamente el sofá y mantente activo con alguna tarea pendiente.

Por otro lado, estirar al final de la actividad física ayuda a que tus músculos se relajen y oxigenen. Si te saltas los estiramientos, las pequeñas contracturas y nudos que se forman en las fibras musculares dificultarán la recuperación. Esto, a la larga, puede acabar provocando que tu forma física progrese mucho más despacio, además de disparar las probabilidades de sufrir lesiones.

3. No cambiarse de ropa

La higiene en el deporte es importante no sólo para que la gente no huya de ti en tu camino a casa. La ropa con la que te has ejercitado está húmeda, y tus músculos todavía están calientes. Salir a la calle con ella puesta provocará un contraste de temperaturas que puede provocarte un catarro y hace más probable que sufras lesiones desafortunadas como una torcedura de tobillo. Por este motivo, debes cambiarte toda la ropa con la que has entrenado, tus zapatillas incluidas. Cámbiate incluso si no te has duchado.

4. Ducharse inmediatamente después de acabar

Hay pocos placeres que se comparen a la ducha de recompensa tras un entrenamiento duro. Sin embargo, es recomendable esperar un rato antes de precipitarse bajo el agua. Como hemos dicho antes, cuando acabas de hacer ejercicio tu musculatura está caliente, a veces hasta a 39º. Meterte debajo de un chorro de agua fría supone un contraste muy drástico para tus músculos, que puede llegar a resultar perjudicial incluso para el sistema circulatorio. Haz tiempo cuando hayas acabado de entrenar, cámbiate de ropa, haz alguna actividad ligera, hidrátate y pica algo saludable. Entre 30 y 60 minutos después del ejercicio, ya puedes recompensarte con esa deseada ducha.